La startup de chips de IA Groq negocia una ronda de 650 millones de dólares con inversores existentes para pivotar hacia un modelo de nube de inferencia, tras el acuerdo de 20.000 millones de dólares firmado con Nvidia en diciembre de 2025 que supuso la marcha de gran parte de su equipo fundador.
El pivote de hardware a inferencia como servicio
Groq, conocida hasta hace poco por sus chips LPU diseñados para acelerar la inferencia de modelos de IA, busca recaudar 650 millones de dólares de sus inversores actuales para financiar lo que sus propios directivos denominan internamente «Groq 2.0». La ronda, adelantada por Axios el 28 de mayo de 2026 y confirmada por TechCrunch, estaría garantizada por los fondos Disruptive e Infinitium, que se han comprometido a absorber las participaciones de cualquier inversor que decida no reinvertir su parte proporcional.
El origen: el acuerdo de 20.000 millones con Nvidia
El punto de inflexión fue un acuerdo firmado en diciembre de 2025 con Nvidia valorado en 20.000 millones de dólares. Nvidia obtuvo una licencia no exclusiva sobre la propiedad intelectual hardware de Groq e incorporó a varios de sus ejecutivos más relevantes, entre ellos el fundador Jonathan Ross y el presidente Sunny Madra. A cambio, los inversores de Groq recibieron distribuciones en efectivo. El acuerdo no implicó una adquisición formal de la compañía —de ahí el término «not-acqui-hire» que circula en la prensa anglosajona—, por lo que Groq subsiste como entidad independiente, aunque profundamente transformada.
El nuevo modelo: neocloud de inferencia
La apuesta de la compañía es convertirse en un proveedor de infraestructura de inferencia en la nube —lo que el sector empieza a llamar «neocloud»— apoyado en sus propios chips. La inferencia es la operación computacional que ocurre cada vez que un sistema de IA genera una respuesta a una consulta; actualmente representa una demanda mayor que el entrenamiento de modelos. La plataforma GroqCloud ya contaba con más de 3,5 millones de desarrolladores registrados en febrero de 2026, según datos publicados por PYMNTS. La nueva etapa está liderada por Adam Winter como CEO interino y Matt Eng como CFO.
Contexto financiero
La trayectoria de valoración de Groq refleja el ritmo del sector: 2.800 millones de dólares en agosto de 2024, 6.900 millones en septiembre de 2025. La ronda actual no fija aún una valoración pública, y la cifra de 650 millones se dirige a financiar el negocio neocloud, no a comprar hardware adicional ni a retomar la fabricación de chips.
El análisis de Telecomatik
Para una pyme que ya utiliza —o evalúa— APIs de IA en producción, el movimiento de Groq tiene una implicación directa: la competencia entre proveedores de inferencia se está intensificando. Groq era hasta ahora una opción conocida principalmente por desarrolladores por su velocidad de respuesta; si logra capitalizar la ronda y escalar su plataforma, puede convertirse en un proveedor estable de inferencia de bajo coste, lo que a su vez presiona a la baja los precios de OpenAI, Anthropic o Google en este segmento. Para una empresa española que integra LLMs en sus procesos —atención al cliente, análisis de documentos, generación de contenidos—, diversificar proveedores de inferencia en lugar de depender de uno solo es hoy una decisión de resiliencia operativa, no un capricho técnico.
El riesgo concreto que plantea este caso es distinto: la concentración de talento e IP en Nvidia a través de acuerdos como este. A medio plazo, si Nvidia usa la tecnología licenciada de Groq para reforzar su monopolio en aceleradores de inferencia, las alternativas competitivas se reducen y los precios de mercado pueden repuntar. El consejo accionable es pragmático: antes de comprometerse con un proveedor de APIs de IA en un contrato largo, exige cláusulas de revisión anual de precios y verifica que el proveedor no dependa de un único fabricante de chips. En España, donde el tejido empresarial está dominado por pymes con presupuestos de infraestructura limitados, esa protección contractual mínima puede marcar la diferencia.
Vía: TechCrunch
Fuentes consultadas: